¿Y si la política
fuera diferente?

por una Política:

RESPONSABLE

La Política debe progresar aceptando las diferencias y entendiendo que en sus manos está el futuro de muchas personas.

HONESTA

En Política no caben las medias verdades. Debe ser transparente ante el Estado, formado por la ciudadanía en igualdad de oportunidades.

ÍNTEGRA

Debe ser justa, alabando los logros y respondiendo ante los errores. Evitando mala fe y juzgando a quienes pretenden beneficiarse.

SERIA

La política no es un juego, es la herramienta más importante de la democracia. Cualquier mala decisión puede acarrear serias consecuencias.

MANIFIESTO
pOR UNA POLÍTICA DE CALIDAD

Vivimos en tiempos de crisis e incertidumbre que requieren la acción decidida de la clase política.
Sin embargo, la política no es percibida como una solución sino como un problema.
¿A qué se debe esta situación?

El excesivo protagonismo de los partidos políticos en nuestra democracia ha desvirtuado la relación entre los electores y sus representantes en las instituciones provocando el colapso y la degradación del sistema político español. El interés partidista ha dañado gravemente la capacidad de llegar a acuerdos y promover consensos, factores clave en periodos históricos como la transición española.

Por otro lado, la estrategia de comunicación y marketing de los partidos políticos ha relegado a la política a un segundo plano. Disponer de una visión a largo plazo con propuestas estudiadas, argumentadas y correctamente estructuradas, ha dejado de ser la prioridad, mientras la búsqueda de protagonismo y de la máxima presencia en los medios de comunicación se convierte en el objetivo principal de las fuerzas políticas en las instituciones, sin ni siquiera preocuparles el nivel de crispación que transmiten a la sociedad.

A su vez, la retórica y los modos del populismo y el nacionalismo han contaminado a los partidos tradicionales que han caído en una espiral de notoriedad, primando el sensacionalismo, el titular fácil y el golpe de efecto sobre la razón. Nacionalismo y populismo corrompen y pervierten nuestra democracia al deslegitimar a las instituciones y cuestionar el marco fundamental de nuestro Estado de Derecho.

Esta contaminación ha alcanzado también a algunos medios de comunicación que se han rendido al espectáculo político diario, contribuyendo a menguar el espíritu crítico de nuestra sociedad con su labor de difusión acrítica y en ocasiones tergiversando la realidad.

Para solucionar esta situación, es urgente e imprescindible recuperar el sentido común, la dignidad, la calidad y la utilidad de la política preservando nuestras instituciones con lealtad, pero siendo implacables ante la falta de valores, la ineptitud, la palabrería barata y la falta de respeto hacia la función pública. No podemos acostumbrarnos a la mentira y a que constantemente nos traten de forma pueril. No podemos contagiarnos de la falta de ambición de país y de visión a largo plazo de una clase política presa de sus estrategias partidistas.

La política española necesita un cambio radical.

Solo podremos emprender reformas ambiciosas si logramos representantes con vocación inquebrantable de servicio público a los ciudadanos por encima de sus propias formaciones políticas, y por ello:

● Defender un sistema electoral más justo, en el que el voto de todas las personas valga lo mismo sin importar donde vivan, y que permita penalizar a los malos dirigentes y premiar a los buenos. Por lo tanto, es necesario emprender una reforma de la Ley Electoral, causa del excesivo poder de los partidos sobre los votantes.

● Fomentar el espíritu crítico desde la escuela, con un marco educativo estable basado en un gran pacto nacional, es fundamental para garantizar el civismo, la regeneración democrática y la calidad de la política.

● Garantizar la separación de poderes y, en consecuencia, despolitizar la justicia y limitar al máximo los aforamientos. Dignificar la labor del poder judicial y que no se cuestione su independencia.

● Fortalecer la transparencia y la participación de la sociedad civil para combatir la corrupción y que los políticos rindan cuentas ante los ciudadanos.

No podemos seguir cayendo en la trampa de la división y el enfrentamiento, del debate entre izquierda y derecha, rojos y fachas, empresarios y trabajadores. No podemos seguir pensando que los populistas de izquierdas van a resolver nuestros problemas atacando a las empresas o que la solución mágica es apelar a la defensa de la nación como propugna el populismo de derechas. Basta ya de una visión cortoplacista de la política y de la ausencia de altura de miras de una importante parte de nuestros dirigentes. Necesitamos mecanismos que nos permitan tener personas comprometidas con los objetivos de dignificar la política, garantizar el progreso, y defender a los ciudadanos de España.

BIENVENIDOS A LA REVOLUCIÓN